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30 dic. 2013

La reforma energética deja en el desamparo a habitantes e IP

Periódico La Jornada
Lunes 30 de diciembre de 2013, p. 20
Al quedar desmantelada la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con la apertura del sector energético, nada garantiza la distribución de la electricidad a la población y a la mayoría de las empresas, porque no existirá ninguna obligación al respecto para las grandes compañías que incursionen en el sector, advirtió José Manuel Muñoz, presidente del Observatorio Ciudadano de la Energía (OCE).

A su vez, Gilberto Ortiz, vicepresidente del comité del sector químico e integrante del Comité de Energéticos de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), ponderó: México es uno de los países con la mejor infraestructura eléctrica, ya que prácticamente 97 por ciento del territorio está electrificado, pero ello ha sido por las inversiones públicas realizadas durante años. Es una infraestructura que costó muchísimo dinero y que ahora se entregará y explotarán unos cuantos. Los empresarios vamos a extrañar la seguridad que nos ha dado hasta ahora el abasto eléctrico estatal.

No hay ningún indicio o experiencia internacional, dijo, que demuestre que los precios de la electricidad y las gasolinas se abaratarán, por lo cual resulta preocupante y es una falta de respeto a la gente toda la campaña publicitaria emprendida por el gobierno federal.

En España, donde se privatizó el sector eléctrico, se ha encarecido el servicio. Recordó que las principales compañías eléctricas privadas que ya incursionaron en México son justamente españolas. Otra señal preocupante que hace dudar del optimismo oficial, abundó, es que el precio del gas en Estados Unidos comenzó a subir y afectará a México, así que el incremento en el costo de los energéticos llegó para quedarse.

En la reforma constitucional que el Congreso aprobó para abrir el sector energético al capital privado se estipuló, en el artículo tercero transitorio, que la CFE y Pemex tendrán dos años para convertirse de organismos descentralizados en empresas productivas del Estado.

Juan Manuel Muñoz, presidente del OCE, puso en duda que el objetivo sea abrir el sector a la competencia, como pregonan autoridades y organismos empresariales. Lo que se busca, dijo, es destruir, permitir las condiciones para que algunas compañías privadas obtengan recursos de la renta petrolera y vender electricidad para ganar dinero.

– Entonces, ¿qué va a quedar de la CFE?

– Podría quedar nada o un sistema desordenado de respaldo, de alto costo y sin estabilidad. Lo más preocupante es que nadie va a tener la obligación de dar el servicio público de electricidad. El año pasado la CFE tuvo 878 clientes industriales de gran tamaño, que pagaron en promedio 5 millones de dólares o 65 millones de pesos anuales. Entonces, ¿a quién se van a orientar las empresas que participen en el sector? Esos industriales van a ser las víctimas de las nuevas plantas eléctricas mercantes que surjan, porque no competirán por los clientes que pagan mil, 2 mil o 10 pesos mensuales, como una tienda de abarrotes o negocios medianos.

La propuesta de Peña Nieto

El especialista consideró que si la reforma aprobada hubiera sido la del presidente Enrique Peña Nieto y no la que se avaló al final con propuestas del PAN, la competencia era factible, pero así como quedó es una disrupción total del orden constitucional y del sistema de suministro de energía.

Explicó que un primer efecto de los 10 o 12 productores externos que generan 12 mil 500 megavatios (MV) es que por cada uno que decida terminar su contrato con la CFE, ésta perderá consumidores industriales de alto valor por mil megavatios, pero no habrá competencia porque serían contratos privados bilaterales, con los clientes del organismo.

Si decide ese productor guardar parte de su capacidad o toda para el mercado de la CFE tampoco va a competir, sino va a esperar que el precio marginal de la CFE esté alto. Entonces, ¿dónde hay competencia ahí? Es pura distorsión del mercado, puros abusos y ventajas en favor de los privados, subrayó.

Autoridades, legisladores y empresarios nos han venido a decir que lo más bonito es la competencia, pero a ellos no les interesa competir, sino ganar. Señaló que el actual esquema de productores externos de la CFE, que trabajan con plantas de alta eficiencia que queman gas, representa un proyecto financiero muy bien hecho, toda vez que genera un rendimiento de alta certeza y permite al organismo pagar poco, ya que la generación le cuesta menos de 50 dólares por megavatio, incluidos el combustible y los pagos por capacidad.

Los clientes industriales de la CFE pagan 90 dólares por megavatio y si se libera a un productor externo de electricidad, mal llamado independiente porque tiene contrato con el organismo, entonces podrá ofrecer luz a las empresas a 80 dólares, es decir, un negociazo.

Fuente: La jornada

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