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17 sept. 2016

¿ALGO QUE CELEBRAR?

Los desvaríos del presidente de la República, Enrique Peña Nieto cada día producen más incertidumbre entre los mexicanos. 

Su sexenio se ha caracterizado por hilvanar dislate tras dislate, adornados con abundantes capas de una rampante y cínica corrupción. Sin embargo, los últimos dos o tres meses, estas circunstancias rayan en el escándalo. Primero, Carmen Aristegui da a conocer una investigación en la cual se demuestra el pagó de los impuestos de una casa propiedad de Angélica Rivera ubicada en los EE UU, las explicaciones a este respecto fueron tan incoherentes como las ofrecidas en el caso de la "Casa Blanca", incluído su pedido de perdón. Enseguida se hace público el plagio de numerosos autores en la elaboración de su tesis profesional, mas del 30% de la misma, se dice; en esta ocasión el embrollo que se hizo el presidente al tratar de explicar el hecho fue mayúsculo. 

Pero faltaba lo peor. Queriendo reparar los daños y dar un golpe espectacular para desviar la atención pública de los obvios actos de corrupción denunciados, aconsejado por Luis Videgaray, Peña Nieto invitó a los dos principales candidatos de las próximas elecciones en Estados Unidos: Donald Trump y Hilary Clinton. Al día siguiente de ser girada la invitación Trump estaba aquí. El escándalo fue colosal y las consecuencias no fueron buenas para México, pues el Sr. Trump le espetó sin recato alguno a Peña Nieto que el muro fronterizo se construye y, eso lo dijo el mismo día en Arizona, será pagado por los mexicanos aunque todavía no lo sabemos, afirmando con evidente sorna, que Peña Nieto le "había caido bien", mientras el presidente mexicano hizo esfuerzos por aparentar firmeza y decisión en la conferencia de prensa conjunta declarando que él era el presidente de todos los mexicanos y ahí donde hubiera un conciudadano en problemas estaría su gobierno apoyándolo. El escándalo repercutió no sólo aquí, sino también con nuestros vecinos del norte. Al día siguiente de esa infeliz visita, CNN, quien abiertamente apoya a Trump, publicó una entrevista donde el candidato republicano aparece dos puntos arriba de Clinton; ella, aun el día anterior iba con 4 o 5 puntos de ventaja. La reacción de la candidata demócrata no se hizo esperar y rechazó en redondo visitar a Peña mientras fuera candidata. Esto fue demasiado y dos días después, Luis Videgaray, el alfil del presidente para el 2018,  estaba fuera del gabinete.

A la semana siguiente, durante la reunión del G-20, EPN se reunió brevemente con Barak Obama en China y dio otro espectáculo bochornoso; sólo le falto hincarse ante él suplicando "perdóneme patroncito porque la cagué", pero lo realmente inconcebible e inperdonable fue su argumento de que se reunió con Trump no para ayudar a los migrantes, sino para salvar al TLC que Trump quiere cancelar. ¿Así o más sometido?

La cereza de este asqueroso pastel se la puso la siguiente semana al inaugurar una planta de Coca Cola en Azcapotzalco, donde queriendo hacerse el simpático, cosa que al parecer como los libros tampoco se le da, bromeo diciendo "pueden decir que el presidente de México toma Coca Cola.

Si a estas barrabasadas le sumamos la crisis económica, el empeoramiento de las condiciones de vida de la gran mayoría de los mexicanos, la represión enloquecida y sin control con que el gobierno trata de detener las crecientes protestas sociales, la entrega descarada de nuestros recursos naturales, etc., es entendible la pregunta que se hizo mucha gente: ¿qué hay que celebrar el 15 de septiembre?, la realidad es que no mucho, si lo vemos desde ese punto de vista.

Nosotros pensamos que sí debemos recordar estas grandes gestas, debemos arrancar de manos de esos entreguistas la memoria hisatórica de nuestra patria, darle congruencia a la celebración de nuestras fechas más importantes, nosotros debemos recordar a Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa, Zapata, los hermanos Flores Magón, pues detrás de esos hombre encontramos las luchas de las masas populares de México que han ofrendado millones de vidas de sus mejores hijos. Pero sobre todo, y como decimos antes, debemos darles congruencia y la mejor forma de hacerlo es retomando las luchas de nuestros ancestros, pues ellos lucharon por libertad, por acabar con la opresión y los privilegios de los poderosos. Hoy las clases populares de nuestro país están nuevamente movilizándose contra quienes nos quieren desaparecer como Nación, y la única manera de evitarlo es desplazando del poder a la burguesía y entre los proletarios, los campesinos pobres, la comunidades indígenas, los pequeños empresarios, etc., construir una nueva sociedad, una sociedad socialista en donde no exista más la explotación del hombre por el hombre. Esta será sin duda, la mejor manera de honrar la memoria de nuestros héroes.







1 comentario:

  1. Ustedes deberían quitar el martillo y la hoz, y poner el águila y la serpiente, símbolos de la burguesía mexicana.

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