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Organización  Política  Proletaria OPP

18 feb. 2012

¿QUÉ SIGNIFICA HOY SER MARXISTA?


¿QUÉ SIGNIFICA HOY SER MARXISTA?

   El derrumbe del Bloque Socialista y la Unión Soviética, al igual de los profundos cambios, en un sentido capitalista, en China, han producido diversos efectos.
                                                            
   Antiguos militantes de la izquierda mexicana han aprovechado tales acontecimientos para saldar cuentas con su pasado “comunista” y regresar, como hijos pródigos, al seno de la familia burguesa. Desde la perspectiva mercantil de estos exmarxistas,  dicho retorno se da con  una rentable herencia: su lejana y diluida militancia de “izquierda”. Esto  les permite posar como revolucionarios ante el pueblo y, a su vez, exhibirse ante la burguesía como una “oposición de izquierda racional y moderna”, capaz de encontrar una “Tercera Vía”, -al más puro estilo de Tony Blair y, en general, de la Internacional Socialista- para solucionar los graves problemas que afectan a nuestro país; sirviendo a la clase en el poder, como ejemplo didáctico para mostrarle a la población, especialmente a la clase obrera, las grandes “bondades” del concepto burgués de “izquierda” en oposición  al “riesgoso” concepto de quienes llevan adelante una lucha consecuentemente revolucionaria contra el capitalismo.

   Otros, frente a la derrota significada por la desaparición de los países socialistas, se han dejado abatir, magnificando el impacto que dichos eventos tuvieron y tienen en nuestro país. Con estas actitudes, los camaradas traslapan su falta de firmeza en la lucha revolucionaria. Sus argumentos, generalmente negadores de la validez de la lucha del proletariado, exhiben la influencia del pesimismo pequeño burgués, incapaz de reconocer y soportar los avatares de la lucha de clases.

   Pero junto a estos abandonos de las posiciones revolucionarias, existen también compañeros que pese a todo aun reivindican al marxismo – leninismo como pensamiento guía en la lucha de las masas oprimidas de nuestra patria y del mundo contra los capitalistas. Al igual que lo hicieran los revolucionarios del siglo XIX, que frente a la derrota de la Comuna de París no se abatieron, ni mucho menos renegaron de sus principios, y procedieron, de una parte a estudiar la experiencia y extraer de ellas las conclusiones respectivas, y de otra, a la reorganización de las fuerzas del proletariado, estos compañeros no se rinden. Les queda muy claro que se requiere un análisis colectivo de lo sucedido. Importantes cuestiones deben responderse: ¿cómo un Estado como la URSS que derrotó la invasión de once países dispuestos a aniquilar al naciente socialismo; que construyó el primer país socialista triunfante, que hizo trizas a la mas sanguinaria máquina de guerra de su tiempo, el ejército nazi y construyó un bloque de países socialistas que abarcaba media Europa, que puso en el espacio exterior el primer satélite artificial y al primer cosmonauta, que fue columna vertebral en la lucha de liberación de diversos pueblos, etc., haya implosionado de la manera como sucedió?; y ¿cómo, un país cual China, que lideró amplios movimientos en extremo radicales, defensores a ultranza de la ortodoxia marxista, a la muerte de Mao Tsetung, simplemente dio un brusco giro a la derecha para restaurar el capitalismo?, ¿Cuál ha sido el destino final de los partidos comunistas europeos, ufanos inventores de la teoría “Eurocomunista”, como total oposición al marxismo-leninismo?. Al mismo tiempo, estos camaradas protagonizan múltiples intentos por alcanzar la unidad de los comunistas en México, con el firme propósito de reorganizar sus fuerzas y formar el partido de la clase obrera mexicana que, históricamente, ha estado ausente de las luchas obreras y populares durante las últimas décadas.
   Desde esa perspectiva, la Organización Política Proletaria, considera que hoy ser marxista, significa reconocer, como mínimo, lo siguiente:

1)      El motor de la historia ha sido, es y será la Lucha de Clases.

2)      El marxismo – leninismo es en estos tiempos, la única concepción del mundo que puede servir de guía al proletariado en su lucha revolucionaria por el socialismo.

3)      El proletariado será. A final de cuentas, la fuerza dirigente en la lucha de la sociedad por su liberación, pues de todas las fuerzas sociales sólo la clase obrera, debido a sus condiciones objetivas de existencia, es capaz de llevar la lucha a sus últimas consecuencias: la destrucción del capitalismo y la construcción de una nueva sociedad, una sociedad socialista. Que por lo anterior, el proletariado es la clase más revolucionaria de cuantas existen.

4)      Las premisas esenciales del capitalismo siguen hoy tan vigentes como en el siglo XIX y el siglo XX; por lo tanto, el enemigo fundamental de la clase obrera sigue siendo la burguesía, representada, en lo político, por el Estado burgués que hoy nos oprime.

5)      El llamado Neo-liberalismo, se refiere tan sólo al predominio del capital usurario (bancario) sobre los demás sectores del capital, valiéndose para ello de las ventajas obtenidas a través de la propiedad de los bancos y el control de las bolsas de valores. No se trata, por tanto, de una etapa especial de desarrollo del capitalismo. En consecuencia, no se suprime en forma alguna, el carácter de las contradicciones de clase en la sociedad, por el contrario, se exacerban aun más, independientemente que a nivel táctico se crean condiciones para establecer alianzas con ciertos sectores burgueses, particularmente de la pequeña y mediana burguesía, las que se encuentran al borde del colapso.

6)      La revolución científico-técnica en marcha, produce un doble efecto:

I)                   Que  la productividad del trabajo se eleva a niveles inusitados, desplazando del mercado a una gran masa de pyme’s, y, al propio tiempo, se sientan bases materiales más favorables a la construcción socialista;

II)                Se produce una mayor sobreexplotación de la fuerza de trabajo, pues la introducción  de medios de producción más eficientes y una más racional, desde el punto de vista del capital, administración de los procesos productivos, eleva el volumen del ejército industrial de reserva y abate aun más los salarios por el incremento del desempleo abierto que ello produce
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7)      Por lo anterior, la burguesía ha lanzado una feroz ofensiva en contra del proletariado tendiente a  eliminar conquistas históricas: salario mínimo y remunerador, seguridad social, jornada máxima de trabajo, igualdad de salarios para trabajos iguales, seguridad en el empleo, prohibición del trabajo infantil, eliminación de los sindicatos como instancias de organización, defensa y representación de la clase obrera frente a las patronales, eliminación del derecho de huelga, etc.

8)      La aplicación a gran escala de los adelantos científicos a los procesos productivos, ha llevado a la quiebra en masa de pequeñas y medianas empresas incapaces de incorporar tales adelantos a sus procesos productivos. Efecto de esto son las monstruosas acumulación y centralización de capital en cada vez menos manos, acelerando el proceso de monopolización de la economía mundial por las grandes potencias.

9)      Las enormes concentraciones monopólicas  de capital confirman la teoría leninista del imperialismo, en particular la que señala que más allá del mismo no queda sino el socialismo. Por lo tanto, se reivindica como nunca la afirmación de Lenin de que el imperialismo es la antesala del socialismo.

10)  Este hiperdesarrollo del imperialismo empobrece en mayor medida a los pueblos y países del tercer mundo, a los cuales amenaza una catástrofe inimaginable: tan sólo en África hay 40 millones de infectados de VIH; las hambrunas generalizadas amenazan a otros tantos millones de seres humanos, todo eso aunado a guerras absurdas y genocidas provocadas, patrocinadas y capitalizadas por las potencias imperialistas, las cuales se disputan a sangre y fuego las grandes riquezas de las naciones más pobres y débiles.

11)  Las economías capitalistas están en crisis; la recesión de las más grandes economías arrastran tras de sí a toda la economía mundial y abre una perspectiva de derrumbe del sistema capitalista. A diferencia del siglo XX, no hay, por el momento, visos de una conflagración de grandes proporciones, como fueron los casos de la I y II guerras mundiales, por lo que la guerra como salida a las dificultades económicas imperialistas no se encuentra a la orden del día, y los conflictos armados regionales de hoy en día son insuficientes para resolver a gran escala tales dificultades. Ello apunta a una crisis Terminal del capitalismo si el proletariado es capaz de capitalizarla.

12)   La violenta crisis económica que azota al capitalismo desde hace ya varios años, ha agudizado las contradicciones entre los diversos sectores de la burguesía, los cuales se disputan ardorosamente la conducción del Estado, utilizando en esa disputa a las grandes masas populares, las cuales, como tantas veces en la historia, se enfrentan entre sí defendiendo los intereses de sus opresores, olvidándose de la defensa de sus propios intereses.

13)  Los marxistas-leninistas estamos obligados a desvelar esta realidad a los ojos de las masas oprimidas, de hacerles comprender que sólo organizándose en función de sus propios intereses, podrán derrotar las intrigas de la burguesía y dar a la crisis la única salida válida para los trabajadores de la ciudad y el campo: el socialismo.

14)  Como comunistas nuestra tarea, sin embargo, no se reduce a una pura tarea pedagógico-teórica, es preciso ante todo desarrollar una actividad practico-revolucionaria, ayudar al pueblo trabajador a crear sus organizaciones de clase: gremiales, culturales, deportivas, económicas pero sobre todo  políticas, para propiciar su unidad y organización y luchar por el poder político de la sociedad, evidenciando a quienes aconsejan a las masas que no luchen por conquistar ese poder, pues al hacer esto, voluntaria o involuntariamente estas personas, en el fondo coadyuvan a que la burguesía se mantenga en el poder.

15)  Para cumplir estos objetivos, los comunistas no podemos continuar en la dispersión que hoy  priva entre nosotros.  Es preciso luchar por nuestra unidad, por formar un frente de los marxistas que auspicie la discusión fraterna de los más importantes problemas de la lucha de la clase obrera y del pueblo por el socialismo, y nos coloque en condición de conformar el programa único de los comunistas.

16)  Dicho trabajo debe desembocar en la formación del partido político de la clase obrera, capaz de vincularse estrechamente con el proletariado, y dirigir a las masas populares en su combate contra la burguesía. Todo ello en base al convencimiento y sobre relaciones de igualdad, respeto y democracia. Este partido debe ser centralizado, altamente disciplinado, seguir un solo programa y obedecer una sola voluntad política; lo que, conviene aclarar, no significa acatar una voluntad unipersonal, sino actuar en función una voluntad colectiva.

   Desde nuestra perspectiva, el reconocimiento de tales puntos es hoy lo que distingue a un marxista del resto de las fuerzas políticas del país. Ciertamente, hay aspectos de la realidad en que nos desenvolvemos que, sin duda, no están contemplados en el presente escrito, es tarea colectiva enriquecer estos puntos de vista, lo cual se hará en el propio  proceso de unidad al que líneas arriba nos referimos, por lo pronto estas consideraciones están a debate.

ORGANIZACIÓN POLÍTICA PROLETARIA.

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Noviembre de 2008

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