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31 mar. 2015

Miles de jóvenes, sin universidad por indolencia del gobierno federal

La indolencia del Estado mexicano es la génesis de que año con año decenas de miles de jóvenes no puedan ingresar a instituciones públicas de educación superior en el Distrito Federal y su área conurbada.

Desde hace más de 40 años ninguna administración federal ha creado una nueva universidad de calidad en el área metropolitana de la ciudad de México. Por lo contrario, se ha favorecido la aparición de instituciones privadas en teoría baratas, pero de muy mala calidad, que significan un gran negocio, señalaron especialistas en temas de educación superior.

Entrevistados luego de que el domingo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dio a conocer los resultados de su primer examen de ingreso a licenciatura, donde de 128 mil 519 aspirantes sólo fueron aceptados 11 mil 490 y 117 mil 29 quedaron fuera, Humberto Muñoz García, investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la máxima casa de estudios, y Manuel Gil Antón, académico de El Colegio de México, coincidieron en la necesidad de que el Estado mexicano ponga en marcha más opciones públicas de calidad para este nivel educativo.

No es un tema de reprobados

El problema de los rechazados –subrayaron– no es responsabilidad de la UNAM ni del resto de las universidades. Tampoco se trata de un tema de reprobados; es un conflicto por falta de cupo, y aun cuando las instituciones han hecho esfuerzos adicionales para incrementar su matrícula, les es imposible dar cabida a todos los que desean ingresar.

Muñoz García indicó que es fundamental crear más instituciones de educación superior públicas de la calidad de la UNAM, y esos nuevos espacios deberían contar también con el apoyo de los gobiernos de los estados que forman parte del área conurbada, debido a que mucha de la matrícula universitaria proviene de esas zonas.

Para el investigador, el problema de los rechazados no es responsabilidad de las casas de estudio. Si la UNAM rechaza a 100 mil jóvenes no es porque así lo quiera, sino porque no puede tenerlos. En años recientes ha elevado en más de 20 mil estudiantes su matrícula, pues supera los 430 mil alumnos en todos sus niveles. Ya no pueden entrar más.

Gil Antón destacó el esfuerzo que las instituciones públicas federales de educación superior han realizado para aumentar su capacidad. Tan sólo la UNAM, dijo, en 10 años ha abierto alrededor de 60 mil espacios (en todos sus grados), lo que en términos de cantidad es equivalente a abrir una Universidad Autónoma Metropolitana.

En la ciudad de México y su área metropolitana, expresó, se requieren nuevas instituciones públicas de alta calidad, pues los estudiantes que no obtienen un lugar en las universidades existentes, particularmente los que provienen de familias con bajos recursos, tienen dos opciones: dejar los estudios o elegir instituciones privadas de mala calidad.

En lugar de generar nuevas opciones públicas de educación superior, al Estado mexicano le ha convenido dar reconocimientos de validez oficial a changarritos (escuelas privadas) donde los muchachos continúan sus estudios. Se trata de una política donde el Estado transfiere su responsabilidad (de brindar educación) a las familias y genera un mercado con gran margen de ganancia para los negociantes de la educación, pues estas escuelas captan gran parte de la demanda de quienes han sido rechazados.

Señaló que la UNAM y el resto de las instituciones deberían reconsiderar su política de admisión, por ejemplo: abrir espacios, independientemente del examen, para los estudiantes con mejores promedios de subsistemas ajenos, como el Colegio de Bachilleres o el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica.

Fuente: La Jornada

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